domingo, 14 de junio de 2026

Salud digital: ¿quién decide tú o tu móvil? El alumnado del IES Valle de aller reflexiona sobre el uso del móvil, las redes sociales y el bienestar emocional en las XXI Jornadas Culturales Europeas


Dentro de las XXI Jornadas Culturales Europeas y fruto de la colaboración entre el Proyecto Educando para la Sostenibilidad y la Promoción de la Salud (ESPS), la Coordinación de Atención Educativa del Área Sanitaria VII y el Hospital Vital Álvarez Buylla de Mieres, se desarrolló la primera de las dos actividades previstas dentro del proyecto piloto sobre salud digital para 1º de ESO.




La actividad, titulada «Salud digital. ¿Quién decide? Consecuencias emocionales del uso del móvil», fue impartida por Laura López Fernández, psicóloga del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA), actualmente vinculada al Área Sanitaria II, al Hospital Vital Álvarez Buylla de Mieres. Además de su labor asistencial, desarrolla una importante tarea divulgativa relacionada con la infancia, la educación y el uso responsable de la tecnología. Es autora del libro El mundo de Lucas: Entre pantallas y estrellas, una obra que invita a reflexionar sobre el equilibrio entre las pantallas, la vida familiar, la amistad y el contacto con la naturaleza.



Lejos de plantear una visión basada en la prohibición del teléfono móvil o de las redes sociales, la ponente partió de una realidad evidente: la tecnología forma parte de nuestra vida cotidiana. El móvil nos acompaña prácticamente a todas horas y recopila una enorme cantidad de información sobre nuestras actividades, gustos y hábitos. Por ello, la cuestión fundamental no es si debemos utilizarlo o no, sino quién toma realmente las decisiones sobre su uso.

A lo largo de la sesión se analizaron los efectos que el uso excesivo o poco consciente del móvil puede tener sobre el estado de ánimo, las relaciones sociales, la autoestima y el bienestar emocional. El alumnado reflexionó sobre cómo las emociones pueden verse condicionadas por las interacciones digitales, cómo cambian las relaciones entre amistades presenciales y virtuales, y cómo la necesidad de validación externa puede influir en la percepción que cada persona tiene de sí misma.



Laura López explicó que el verdadero problema no es la tecnología en sí, sino el momento en que deja de ser una elección consciente y se convierte en un impulso difícil de controlar. Recordó que muchas aplicaciones y redes sociales están diseñadas para captar nuestra atención durante el mayor tiempo posible, favoreciendo que pasemos más tiempo conectados sin apenas ser conscientes de ello.

Bajo el lema «Usa la tecnología, no te dejes usar por ella», la actividad tuvo como objetivo que el alumnado comprendiera que debe ser protagonista de sus decisiones digitales y utilizar la tecnología como una herramienta para comunicarse, aprender, descubrir, crear y mejorar su bienestar.



Durante la charla se presentaron datos especialmente relevantes. Más del 90 % de las personas jóvenes dispone de teléfono móvil antes de los 15 años, siendo frecuente recibirlo incluso alrededor de los 8 o 9 años, coincidiendo con la Primera Comunión. Asimismo, se destacó que muchas utilizan el dispositivo más tiempo del deseado y que, en numerosas ocasiones, no existen límites claros de uso establecidos desde el momento en que reciben su primer teléfono.

La psicóloga explicó también cómo el uso nocturno del móvil puede afectar negativamente al sueño, aumentando la irritabilidad y disminuyendo la capacidad de concentración. Además, señaló que el uso intensivo de las redes sociales puede relacionarse con mayores niveles de ansiedad y con procesos constantes de comparación social, especialmente durante la adolescencia, una etapa en la que la identidad personal se encuentra en plena construcción y la opinión de otras personas adquiere una gran importancia.



Uno de los aspectos que despertó mayor interés fue el análisis de la relación entre redes sociales y autoestima. Se reflexionó sobre cómo estas plataformas favorecen comparaciones continuas, generan la sensación de no estar a la altura y fomentan la búsqueda de validación externa. En muchas ocasiones, las publicaciones muestran únicamente momentos positivos o éxitos personales, creando una imagen distorsionada de la realidad que puede provocar sentimientos de frustración o inferioridad.

Especial atención recibió el papel de los «likes», que convierten la valoración personal en cifras visibles para todo el mundo. Cuando el estado de ánimo depende del número de visualizaciones, comentarios o reacciones obtenidas, dejamos de ser quienes decidimos cómo sentirnos. El alumnado analizó cómo, en ocasiones, la preocupación por la imagen proyectada puede llegar a condicionar los comportamientos y la forma de relacionarse.



También se abordó la relación entre el uso compulsivo del móvil y la ansiedad. Situaciones como consultar el teléfono de manera automática, sentir la necesidad inmediata de responder mensajes o experimentar inquietud cuando no se dispone de conexión fueron identificadas como señales de alerta. Estas reflexiones llevaron a plantear preguntas muy significativas: ¿por qué mantenemos el móvil encendido durante la noche si no vamos a utilizarlo?, ¿por qué lo llevamos al instituto, y además encendido, cuando sabemos que no podemos usarlo durante las clases?



Otro de los bloques de trabajo se centró en las relaciones personales. Se explicó que estar permanentemente conectado no significa sentirse acompañado. El exceso de tiempo frente a las pantallas puede reducir las conversaciones cara a cara, dificultar la expresión de emociones y favorecer el aislamiento social o la sensación de soledad.

Asimismo, se analizaron las consecuencias derivadas de la búsqueda constante de recompensas inmediatas, característica habitual de muchas aplicaciones digitales. Esta dinámica puede disminuir la tolerancia a la frustración y dificultar la capacidad para mantener el esfuerzo necesario en tareas que requieren tiempo y perseverancia.







La sesión incluyó también el visionado de vídeos y una dinámica participativa titulada «¿Quién decide?», en la que el alumnado pudo comprobar cómo cambia el comportamiento cuando desaparecen los indicadores de popularidad en redes sociales. A través de ejemplos prácticos, se observó que las personas actúan de forma más natural cuando no existen «likes», comentarios o visualizaciones que condicionen sus acciones. Sin embargo, cuando estos elementos aparecen, surge la tendencia a modificar contenidos, buscar una mayor atención y construir personajes digitales alejados de la realidad.



Como conclusión, Laura López presentó una serie de recomendaciones sencillas (RETOS) para mejorar la salud digital y el bienestar emocional

  • dormir algunos días sin el móvil al lado de la cama, 
  • evitar su uso durante las comidas, 
  • reservar diariamente momentos libres de pantallas, 
  • prestar atención plena a las personas con las que compartimos tiempo 
  • y seleccionar conscientemente las cuentas que seguimos en redes sociales.



La actividad permitió al alumnado tomar conciencia de las posibles consecuencias emocionales y psicológicas asociadas a un uso inadecuado de la tecnología, como el insomnio, la irritabilidad, la pérdida de concentración, la ansiedad, el aislamiento social o la distorsión de la realidad. Al mismo tiempo, ofreció herramientas prácticas para construir una relación más equilibrada y saludable con el mundo digital, favoreciendo el desarrollo de hábitos que contribuyan al bienestar emocional y a una ciudadanía digital responsable.




Aprovechamos para dejar aquí el vídeo de UNICEF «Que tu vida privada sea privada. #NoSeasEstrella», para reflexionar sobre la privacidad, la identidad digital y el uso responsable de las redes sociales. En él, varios jóvenes descubren con sorpresa e incomodidad que personas desconocidas conocen numerosos detalles de su vida personal, información que ellos mismos habían compartido previamente en perfiles públicos. El vídeo permite comprender que muchas veces difundimos datos, imágenes o experiencias sin ser plenamente conscientes de quién puede acceder a ellos ni de las consecuencias que ello puede tener. Si durante la charla Laura López Fernández invitó a reflexionar sobre la dependencia emocional del móvil, los «likes», la ansiedad o la necesidad de validación externa, este recurso añade una cuestión igualmente importante: ¿somos realmente conscientes de toda la información personal que estamos entregando cuando utilizamos las redes sociales? La campaña recuerda que la salud digital no consiste únicamente en controlar el tiempo de uso de los dispositivos, sino también en proteger nuestra intimidad, nuestra identidad y nuestro bienestar emocional. Su mensaje final es claro y sencillo: antes de publicar, conviene pensar quién podrá verlo, cuánto tiempo permanecerá en internet y si realmente es necesario compartirlo.


Desde el IES Valle de Aller queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Laura López Fernández por compartir con nuestro alumnado su experiencia profesional, sus conocimientos y sus reflexiones sobre un tema tan actual y relevante como la salud digital. Asimismo, agradecemos a la Coordinadora de Atención Educativa del Área Sanitaria II Centro Suroccidente-Mieres su implicación, colaboración y apoyo para hacer posible esta iniciativa, que constituye un valioso ejemplo de trabajo conjunto entre los ámbitos educativo y sanitario en favor de la promoción de la salud y el bienestar de la juventud. Su participación ha contribuido a enriquecer las XXI Jornadas Culturales Europeas y a sensibilizar al alumnado sobre la importancia de desarrollar hábitos digitales responsables, críticos y saludables.


Esperamos seguir colaborando en futuras iniciativas que permitan acercar la educación para la salud a las aulas y contribuir a la formación integral de nuestro alumnado como ciudadanía crítica, responsable y comprometida con su propio bienestar.



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