El pasado 15 de junio, previa inscripción en el Ayuntamiento de Aller, un total de 60 estudiantes de 1º de ESO y de 4º de ESO del Programa de Diversificación Curricular (PDC) del IES Valle de Aller participaron en una jornada de limpieza voluntaria en el río Aller, concretamente en el tramo que atraviesa Moreda, en la zona del Paso de Marianes, próxima al instituto.
Esta actividad, ya consolidada
como una de las iniciativas ambientales más emblemáticas del centro, va mucho
más allá de la recogida de residuos. Se trata de una experiencia de
aprendizaje-servicio que permite al alumnado conocer, valorar y proteger
un ecosistema fundamental para la vida. Los ríos proporcionan agua
potable, albergan una extraordinaria biodiversidad y constituyen espacios de
encuentro, ocio y bienestar para toda la comunidad.
🌱 De la acción local al impacto global
La jornada tuvo lugar apenas una
semana después de la repoblación del río con alevines de trucha común “fario”(Salmo trutta), una actuación que refuerza el compromiso del centro con la conservación
de los ecosistemas fluviales y la biodiversidad local.
La actividad fue coordinada
por el Proyecto Educando para la Sostenibilidad y la Promoción de la Salud,
en colaboración con el Departamento de Biología y Geología y el profesorado
del Ámbito Científico-Tecnológico de 4º de ESO. Asimismo, se integró en la Campaña
Escolar One Health contra el impacto ambiental del tabaco: colillas, ríos y
responsabilidad colectiva.
A través de esta iniciativa, el
alumnado pudo reflexionar sobre una realidad frecuentemente ignorada: fumar
no solo perjudica la salud de las personas, sino que también genera una
importante contaminación ambiental que termina afectando al agua, a la
fauna acuática y, en última instancia, a nuestra propia salud.
♻️ Lo que no se ve... también contamina
Aunque a simple vista el entorno
presentaba un aspecto relativamente limpio, la recogida permitió comprobar que
numerosos residuos continúan llegando al río o permanecen acumulados en sus
márgenes.
Entre los materiales recogidos con el material aportado por Cogersa se
encontraban:
• Toallitas, servilletas,
bolsas de plástico, fragmentos de cables, cuerdas, cordeles y plásticos de
ensilado.
• Colillas, cajetillas de
tabaco, botellas de vidrio y diversos envases, muchos de ellos asociados a
actividades de ocio desarrolladas en la zona.
• Tapacubos, espumas, piezas
metálicas y otros residuos urbanos de difícil reciclaje.
La actividad puso de manifiesto
que incluso los residuos más pequeños pueden generar importantes impactos
ambientales cuando alcanzan los ecosistemas acuáticos.
💧 Aprender haciendo
La experiencia permitió extraer
varias conclusiones de gran interés:
• La utilización del río como
vertederos ha disminuido considerablemente respecto a décadas pasadas, lo que
refleja una mejora progresiva de la conciencia ambiental de la ciudadanía.
• Aún es necesario mejorar
algunos aspectos logísticos y materiales para facilitar este tipo de
actuaciones. Los guantes de nitrilo suministrados por COGERSA resultaron poco
resistentes para determinadas tareas y no se dispuso de un contenedor
específico para los residuos recogidos, que finalmente fueron depositados en la
fracción resto.
• Las actividades prácticas en
contacto directo con el entorno natural favorecen aprendizajes más
significativos, fomentan el trabajo en equipo y fortalecen el compromiso
ambiental del alumnado.
🎯 Una actividad alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible
La jornada contribuyó al
desarrollo de varios Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda
2030:
• 🩺 ODS 3: Salud y
bienestar.
• 🎓 ODS 4: Educación de
calidad.
• 💧 ODS 6: Agua limpia y
saneamiento.
• 🌍 ODS 13: Acción por el
clima.
• 🌳 ODS 15: Vida de
ecosistemas terrestres.
• 🤝 ODS 17: Alianzas para
lograr los objetivos.
🚭 Una colilla no es un residuo cualquiera
Uno de los mensajes más
importantes de la campaña fue el relacionado con las colillas de tabaco, el residuo
más abandonado en el medio ambiente a nivel mundial.
Cuando una colilla se arroja al
suelo, libera progresivamente nicotina, alquitrán, metales pesados y otras
sustancias tóxicas que pueden filtrarse al suelo y alcanzar ríos y acuíferos.
Además, su degradación puede prolongarse durante más de una década, durante la
cual continúa liberando contaminantes al entorno.
Por ello, cada colilla
recogida representa una pequeña victoria para la salud ambiental y una
oportunidad para reflexionar sobre nuestras propias acciones cotidianas.
🐟 Educar para actuar
Conocer de cerca el río Aller ha
permitido al alumnado comprender que la contaminación no es un problema
lejano, sino una realidad que muchas veces tiene su origen en hábitos
cotidianos aparentemente insignificantes.
El mensaje de la jornada fue
claro: una colilla, un envoltorio o una botella abandonados en la calle pueden
terminar afectando a la fauna fluvial, deteriorando la calidad del agua y
perjudicando los ecosistemas de los que dependemos.
Porque proteger un río no
consiste únicamente en retirar residuos. Significa comprender que nuestra
salud, nuestra calidad de vida y la biodiversidad están profundamente
conectadas. Educar para la sostenibilidad es, en definitiva, educar para el
futuro.
Todas las fotografías de la actividad AQUÍ.












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