sábado, 13 de junio de 2026

"No existe un futuro sin bosques": Estefanía Trapiello conecta ciencia, emociones y One Health en las XXI Jornadas del IES Valle de Aller

 




El IES Valle de Aller contó en las XXI Jornadas Culturales Europeas con la participación de Estefanía Trapiello Vázquez, doctora en Ciencias Ambientales, emprendedora y fundadora de ALMAS, un proyecto de educación ambiental y emocional con sede en el concejo de Aller. Especialista en sanidad vegetal y forestal, realizó su tesis doctoral sobre el chancro del castaño, una de las enfermedades más importantes que afectan a los bosques asturianos (“Chancro en castaño: hongos implicados en la enfermedad y estrategias de control de Cryphonectria parasítica).



Su trabajo se caracteriza por un enfoque integral que conecta tres dimensiones fundamentales: la ambiental, la emocional y la social. A través de ALMAS desarrolla actividades de conexión con la naturaleza, talleres de ecología emocional, cursos y jornadas de educación ambiental, iniciativas vinculadas al desarrollo rural y la producción ecológica, así como experiencias educativas asistidas con caballos.

Su labor divulgativa busca acercar a la ciudadanía la importancia de los ecosistemas forestales y fomentar una relación más consciente, respetuosa y saludable con el entorno natural.





Charla: «Educación medioambiental: Día Internacional de los Bosques»

Estefanía Trapiello impartió una interesante y participativa charla centrada en la importancia de los bosques para la salud de las personas y del planeta, en perfecta sintonía con el enfoque One Health, que relaciona la salud humana, animal y ambiental.

Durante la sesión explicó que los bosques nos proporcionan mucho más que madera o recursos naturales: son fuente de salud, bienestar, ocio, aprendizaje, biodiversidad y equilibrio climático. El alumnado reflexionó sobre una idea fundamental: no existe un futuro sostenible sin bosques saludables.

La ponente destacó numerosas acciones cotidianas que contribuyen a su conservación, como aplicar las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar), utilizar responsablemente el agua, avisar al 112 en caso de incendios o emergencias ambientales, respetar la fauna y la flora silvestres (especialmente los polinizadores), no alimentar a los animales salvajes, plantar árboles y proteger el suelo frente a la erosión.

A través de numerosos ejemplos, el alumnado descubrió la riqueza biológica de los ecosistemas forestales asturianos. Aprendieron a diferenciar la víbora, la única serpiente potencialmente peligrosa de Asturias, por sus pupilas verticales, y conocieron curiosidades sobre especies como el cuco y su estrategia reproductiva parasitaria, el ciervo volante como reciclador natural de materia orgánica o el papel esencial de las lombrices en la fertilidad del suelo.





La charla también permitió conocer que los árboles pueden enfermar y sufrir plagas, del mismo modo que ocurre con otros seres vivos. Se abordaron problemas como el pulgón lanígero del manzano, el chancro resinoso de los pinos, el chancro del castaño o el nemátodo del pino. Paralelamente, se explicó la importancia de sus enemigos naturales que ayudan a controlar estas plagas, como mariquitas, avispas parasitoides, aves insectívoras, murciélagos y anfibios.




Uno de los aspectos más valorados por el alumnado fue el abundante material didáctico aportado por la ponente, incluyendo ejemplares de fauna conservados en resina, hojas con agallas, muestras vegetales y bibliografía especializada que permitieron acercarse de forma práctica al estudio de los bosques.




Asimismo, se abordaron interesantes relaciones ecológicas presentes en los ecosistemas forestales, como la simbiosis entre hormigas y pulgones o las micorrizas formadas por hongos y raíces de árboles.

La conferencia también puso en valor el patrimonio natural y cultural del valle de Aller, destacando especies tan representativas como las hayas del Gumial, los fresnos de las brañas, los tejos vinculados a las iglesias y tradiciones asturianas, los laureles utilizados en los ramos festivos y rituales, así como castaños, robles, avellanos y nogales que ofrecen sus frutos en otoño. Igualmente se hizo referencia a numerosos árboles frutales tradicionales de la zona, como manzanos, perales, ciruelos, higueras y cerezos.

Finalmente, la ponente recordó la importancia de adquirir plantas y árboles procedentes de viveros autorizados y provistos de su correspondiente pasaporte fitosanitario, una medida fundamental para evitar la dispersión de enfermedades y plagas.

 




Taller experiencial: Conectando con la naturaleza para cuidar los bosques

Tras la charla, el alumnado participó en un original taller experiencial en el que se trabajó la conexión emocional con la naturaleza y el bienestar personal.

Mediante dinámicas de atención plena y expresión corporal, las personas participantes imaginaron ser árboles profundamente enraizados en el suelo, tomando conciencia de la importancia de las raíces, la estabilidad y la conexión con el entorno.










A lo largo de la actividad realizaron diversos juegos cooperativos y sensoriales en círculo, en los que tuvieron que utilizar el tacto, el olfato y otros sentidos para identificar frutos y elementos naturales sin recurrir a la vista. Estas dinámicas permitieron descubrir la naturaleza desde una perspectiva diferente y más cercana.






La sesión incluyó también juegos de memoria para reconocer hojas de distintas especies arbóreas, actividades de movimiento como el “pilla pilla” utilizando nombres de árboles y propuestas para fomentar la observación y el conocimiento del entorno forestal.



Uno de los momentos más emotivos del taller fue la lectura compartida de los cuentos Sueños Semilla, de Jorge Bucay Ese árbol caerá algún día, de Leslie Barnard. A través de ambas lecturas, el alumnado reflexionó sobre el paralelismo entre el crecimiento de una semilla y el desarrollo de las personas y los bosques. Mientras Sueños Semilla transmite la idea de que todo ser vivo alberga un enorme potencial que necesita tiempo, cuidados y un entorno adecuado para florecer, Ese árbol caerá algún día invita a valorar los árboles y los beneficios que nos proporcionan antes de que desaparezcan. Estas reflexiones permitieron comprender que cuidar la naturaleza es también cuidar nuestro propio futuro, reforzando valores de respeto, responsabilidad y compromiso con la conservación de los bosques para las generaciones presentes y futuras. 








A través de todas estas actividades, Estefanía Trapiello transmitió una idea clave: para conectar verdaderamente con la naturaleza es necesario, primero, conectar con uno mismo o una misma. Una experiencia enriquecedora que combinó ciencia, emociones, valores y participación activa, contribuyendo a fortalecer la conciencia ambiental del alumnado y su compromiso con la conservación de los bosques.


 






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