En el marco del proyecto "Educando para la Sostenibilidad y la
Promoción de la Salud" (ESPS), el Colegio de Veterinarios de
Asturias, en colaboración con la Consejería de Educación del
Principado de Asturias, brindó el 22 de mayo una enriquecedora charla sobre
el enfoque One Health (Una Sola Salud) a los estudiantes de 1º,
2º y 4º de ESO del IES Valle de Aller, uno de los pilares sobre los que se
asienta el Proyecto ESPS del centro. Esta perspectiva reconoce la
estrecha interconexión entre la salud humana, animal y ambiental,
subrayando la importancia de abordarlas de manera conjunta.
El voluntario encargado de impartir la charla fue Enmanuel
Miranda Lozano, que dirige de la Clínica Veterinaria Aller,
ubicada en la localidad de Moreda, donde se encuentra el instituto. La
presentación se centró en las áreas clave donde el enfoque One Health es
crucial, como la inocuidad de los alimentos, el control de
zoonosis y enfermedades emergentes, y la lucha contra la
resistencia a los antibióticos.
Aprovechando que el 20 de mayo se
celebró el Día Mundial de las Abejas, nos recordó la importancia de
estos insectos dentro del enfoque One Health, ya que su papel es clave tanto
para la salud del medio natural como para la salud humana. Las abejas
contribuyen de forma esencial a la polinización de árboles frutales y cultivos,
lo que sostiene la producción de numerosos alimentos. Además, proporcionan
productos de gran valor como la miel, el propóleo o la jalea real, que forman
parte de la alimentación y la medicina tradicional. Su conservación es, por
tanto, fundamental para mantener el equilibrio de los ecosistemas y la
seguridad alimentaria.
Aproximadamente el 60% de los patógenos humanos conocidos tienen origen
zoonótico, es decir, se transmiten entre animales y seres humanos. Estas
enfermedades representan una importante carga global de salud pública, con
millones de casos y más de dos millones de muertes anuales estimadas,
especialmente en regiones con menos recursos sanitarios (véase, COVID-19, ébola,
gripe aviar, Mers, Sida...). Además, alrededor del 75–80% (4 de cada 5) de
las enfermedades emergentes tienen origen animal (doméstico o salvaje), lo
que refuerza la importancia del enfoque One Health para la prevención de
futuras pandemias. Sin olvidar que un estudio realizado en España detectó que uno
de cada tres parques infantiles alberga parásitos zoonóticos.
La charla abordó las diversas formas de transmisión de zoonosis,
incluyendo el contacto directo con animales (como la rabia),
la transmisión a través de superficies o materiales contaminadas (como
el Hantavirus o la psitacosis de loros), a través de vectores como
garrapatas y mosquitos (p.e, Lyme y Leishmaniosis), y las zoonosis
alimentarias relacionadas con el consumo de alimentos como la
Salmonelosis, Triquinosis, Toxoplasmosis, Anisakiosis,…
El aumento de los viajes
internacionales, la deforestación, el tráfico ilegal de especies,
el comercio de animales silvestres y el cambio climático han
contribuido al incremento de casos de zoonosis, representando un desafío
significativo para la salud pública global.
Subrayó Enmanuel la importancia de medidas preventivas como el lavado de manos (después de tocar la mascota, antes de ingerir alimentos…), el acceso a agua potable limpia, la gestión adecuada de residuos y el control sanitario y vacunación de nuestros animales domésticos y mascotas, para reducir la propagación de enfermedades zoonóticas. Además, se abordó la resistencia a los antimicrobianos, una amenaza global que complica aún más el control de las zoonosis. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta pandemia silenciosa provoca aproximadamente 700.000 muertes anuales. Si no se logra revertir esta tendencia, se proyecta que para el año 2050 podría convertirse en la principal causa de mortalidad, con un estimado de 10 millones de muertes anuales, superando incluso las cifras relacionadas con el cáncer.
En relación con la lucha frente a la resistencia a los antibióticos, se abordaron también algunas de las dificultades que actualmente señalan los y las profesionales veterinarias con la aplicación de la normativa vigente en España. Aunque la legislación establece que la cantidad prescrita debe limitarse a la necesaria para el tratamiento y que la dispensación debe ajustarse en lo posible a dicha cantidad, en la práctica muchos medicamentos se dispensan en envases completos, lo que puede generar sobrantes en los hogares. Estos restos pueden favorecer reutilizaciones posteriores sin supervisión veterinaria o una eliminación inadecuada del medicamento. También se comentó la dificultad que supone compatibilizar el uso responsable de antibióticos con la rapidez de la atención clínica, ya que las pruebas microbiológicas —como los cultivos y antibiogramas— son herramientas fundamentales para ajustar el tratamiento, pero sus resultados pueden tardar varios días.
Motivó a los presentes a participar
activamente en el control, reducción y erradicación de enfermedades zoonóticas
mediante el uso de aplicaciones de ciencia ciudadana, como Mosquito Alert, que establece un
vínculo colaborativo entre la ciudadanía, científicos y responsables de salud
pública y medio ambiente. Esta iniciativa tiene como objetivo combatir la
proliferación del mosquito tigre y del mosquito de la fiebre amarilla,
conocidos vectores de enfermedades como el Zika, el Dengue y el Chikungunya.
Dentro de este mismo marco de
transmisión vectorial, se abordó también la leishmaniosis es una enfermedad
parasitaria causada por protozoos del género Leishmania que se transmite
a través de la picadura de pequeños insectos hematófagos del género Phlebotomus
en España, que actúan como vectores biológicos, es decir, ingieren el parásito
al alimentarse de un animal infectado (especialmente perros, que actúan como
principal reservorio en España) y lo transmiten posteriormente a otros animales
o a seres humanos mediante nuevas picaduras.
Un momento destacado de la
conferencia fue la participación activa de los estudiantes en
el análisis de un caso clínico real de zoonosis, donde se abordó la
infección de un perro local (Lana) por leptospirosis, una zoonosis
ambiental: no requiere contacto directo con animales, sino exposición a agua o
suelos contaminados con la orina de animales infectados ya que la bacteria es
capaz de atravesar la piel sana. Esto permitió a los estudiantes comprender la
labor del veterinario clínico en la práctica. De la mano del veterinario, los
estudiantes llevaron a cabo los distintos pasos para diagnosticar la
enfermedad: recopilación de datos proporcionados por el dueño del animal,
observación detallada del animal, exploración completa del animal (usando
siempre guantes), y realización de pruebas específicas como análisis de
heces, análisis de sangre y opcionalmente PCR y radiografías. Una vez
identificada la causa de la enfermedad del perro, se procedió al tratamiento
más adecuado.
Este ejercicio proporcionó a los
estudiantes una comprensión práctica de la interpretación de una
radiografía, atendiendo a los distintos colores (blancos, negros y grises)
presentes en la misma. Asimismo, hizo reflexionar al alumnado sobre la importancia
de vacunar al animal no solo cuando es cachorro sino anualmente puesto que
es muchísimo más barata la vacuna que el tratamiento de esta enfermedad.
La sesión concluyó con una ronda
de preguntas —en la que el alumnado quedó especialmente sorprendido al
conocer que el gato es uno de los animales que más riesgo puede presentar en
clínica veterinaria debido a la gravedad potencial de sus mordeduras y
arañazos— y con una reflexión sobre el papel esencial que desempeña la
profesión veterinaria en la promoción de la salud animal, humana y ambiental,
tanto en pequeños animales como en grandes animales, producción ganadera,
seguridad alimentaria e higiene de los alimentos.
Como ejemplo de esta dimensión
global de la profesión, compartió además su participación en un proyecto de
vacunación desarrollado junto a otros profesionales veterinarios con la
comunidad Nyangatom, en Etiopía, orientado a la prevención de enfermedades zoonóticas
y a la mejora conjunta de la salud animal, humana y ambiental, mostrando cómo
el trabajo veterinario trasciende la clínica y se convierte en una herramienta
clave de salud pública y cooperación internacional.
En este contexto, también recordó
al alumnado interesado en estudiar veterinaria clínica que se trata de una profesión
profundamente vinculada no solo al cuidado de los animales, sino también al
trato directo con las personas, ya que gran parte del trabajo diario
implica acompañar, orientar y comunicarse con quienes conviven con esos
animales y depositan en el profesional veterinario su confianza y bienestar.
















































