La IV edición del programa Espacios
Sostenibles que impulsa Clúster ECCO ha vuelto a poner el foco en una idea
clave para la educación ambiental y la sostenibilidad: aprender a mirar el
entorno con otros ojos. En esta ocasión, se han reconocido aquellas propuestas
que han sabido reinterpretar el territorio para ofrecerle una segunda vida,
demostrando que el futuro no siempre pasa por construir desde cero, sino por
transformar lo que ya existe en algo mejor.
El escenario elegido para la gala
final no fue casual: el Pozo Sotón, símbolo del pasado industrial asturiano y
ejemplo de transformación, se convirtió en el espacio perfecto para visibilizar
cómo el patrimonio puede resignificarse desde una perspectiva sostenible.
El objetivo del proyecto
educativo ha sido claro: no imaginar espacios ideales desconectados de la
realidad, sino analizar el territorio, comprender su historia y proponer nuevas
formas de uso que respondan a las necesidades actuales de la comunidad, integrando
criterios de sostenibilidad ambiental, social y económica.
Tras la apertura institucional, los equipos finalistas defendieron sus propuestas ante el jurado en presentaciones de cinco minutos. Los proyectos abordaron cuestiones clave como la regeneración de espacios industriales, la creación de usos comunitarios, la reutilización de materiales, la eficiencia energética y la aplicación de soluciones sostenibles adaptadas a cada contexto.
En la categoría de Educación
Secundaria, el tercer premio fue otorgado al proyecto “Granja Sostenible”
del IES Valle de Aller, entregado por Gustavo Martínez. La propuesta plantea la
creación de una granja-escuela sostenible e inclusiva, basada en la producción
ecológica y orientada a la participación activa de personas con discapacidad,
integrando así sostenibilidad ambiental e inclusión social en un mismo modelo
educativo.



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