
Como cada año en diciembre, con motivo del Día Mundial de las Montañas, el alumnado de 1º de ESO del IES Valle de Aller vivió una experiencia educativa excepcional en el centro de alevinaje y laboratorio que la Asociación Allerana de Pescadores “El Maravayu” posee en el Molín de Peón (El Pino), tras un agradable paseo de apenas diez minutos desde el pueblo.
Allí el alumnado participó en el desove y
la fecundación artificial de la trucha fario (Salmo trutta fario), una especie
autóctona de nuestros ríos.

El objetivo final de este
proceso es la obtención de alevines que serán liberados en el mes de junio para
repoblar la cuenca del río Aller, concretamente en las inmediaciones del
instituto, a su paso por Moreda, sin olvidarnos del acercamiento a la
biodiversidad fluvial y del interés por
la conservación de nuestras especies autóctonas.
En realidad, esta es la primera de un conjunto de actividades prácticas del mes orientadas a profundizar en el conocimiento y la conservación de los ecosistemas acuáticos. A través de experiencias directas y contextualizadas, el alumnado explora la biodiversidad de ríos, mares y humedales, así como las principales amenazas que afectan a estos entornos esenciales para la vida.
En la semana siguiente durante
la visita al Acuario de Gijón, descubrirá la diversidad de los
ecosistemas marinos y reflexionará sobre los principales riesgos a los que se
enfrentan los océanos, como la contaminación, los plásticos y microplásticos o
el cambio climático. Seguidamente, pasearán por el Parque Isabel la Católica
de Gijón, observando aves acuáticas, aprendiendo a identificar distintas
especies y a comprender su papel dentro de los ecosistemas húmedos, así como la
importancia de estos espacios verdes en entornos urbanos.
Un proyecto que nace del
compromiso con el río
Esta actividad se enmarca dentro del Proyecto Educando para la Sostenibilidad y la Promoción de la Salud, en colaboración con el Departamento de Biología y Geología y el Ámbito Científico-Tecnológico del Departamento de Orientación. Su origen está directamente vinculado a la limpieza del río realizada durante la CONFINT 2022, cuando el propio alumnado propuso profundizar en el conocimiento y la conservación de la biodiversidad fluvial.
"El Maravayu": casi 40 años
cuidando los ríos alleranos
El alumnado fue recibido por Sabino
Monje, presidente de la asociación “El Maravayu”, quien explicó con cercanía y
pasión el intenso trabajo de voluntariado ambiental que desarrollan desde hace casi
40 años para mejorar la biodiversidad de los ríos del concejo.
En sus instalaciones cuentan
con unas 500 hembras y 500 machos reproductores, con pesos comprendidos entre
los 300 g y los 1,5–2 kg, que se renuevan periódicamente. Para la fecundación
se utilizan únicamente hembras de entre 3 y 6 años, logrando un éxito superior
al 90 % en el proceso y la liberación anual de entre 550.000 y 600.000 alevines.
A pesar de las duras
condiciones invernales —con accesos y edificios cubiertos frecuentemente por la
nieve—, los miembros de la asociación mantienen una vigilancia diaria del
centro.
Un entorno privilegiado
El edificio del Molín de Peón,
situado en la margen izquierda del río Valmartín (afluente del Braña), fue
antiguamente molino, batán y pequeña central hidroeléctrica. Tras ser adquirido
en ruinas en 1991, fue reconstruido por los asociados e inaugurado en 1993 como
laboratorio y centro de alevinaje.
De las seis asociaciones que
colaboran con el Principado de Asturias en la repoblación piscícola, “El
Maravayu” destaca por contar con la mejor calidad de agua, fría y muy
oxigenada, procedente del entorno del Monumento Natural de las Foces del Pino,
en el curso alto del río Aller.
Aprender ciencia en contacto
con la naturaleza
Durante la visita, el alumnado
aprendió a distinguir la trucha común, fario o pintona, especie autóctona de la
península ibérica, de la trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss), introducida
desde Norteamérica en 1880 y criada actualmente en piscifactorías para consumo
humano.
También conocieron de primera
mano el proceso de fecundación artificial:
- Cada hembra pone aproximadamente 1.000 huevos
por kilogramo de peso.
- Mediante una suave presión abdominal, los
pescadores recogen la puesta de las hembras y el semen de los machos.
- Ambos se mantienen cubiertos durante 5–10
minutos, tiempo clave para asegurar la fecundación.
En la naturaleza, la freza se
produce en las cabeceras de los ríos, donde 2–3 machos fecundan los huevos
mientras la hembra los semientierra con golpes de cola. Estas zonas se
reconocen por su aspecto circular blanquecino en el lecho del río.
Del huevo al alevín
Los huevos fecundados se
colocan en cajones-nido, y no se tocan ni mueven, durante unos 20–25 días.
Aquellos que no embrionan —de color blanco y sin el característico punto
oscuro— se eliminan manualmente. El proceso requiere un flujo constante de agua
limpia y fresca, por lo que los miembros de “El Maravayu” acuden todos los días
al centro para supervisarlo.
La eclosión se produce a los 45–48
días, tras alcanzar los 410 grados-día. Durante las dos primeras semanas, los
alevines se alimentan del saco vitelino, y posteriormente comienzan a buscar su
propio alimento. En libertad, se refugiarían en zonas tranquilas y de escasa
corriente.
Biodiversidad y redes tróficas
La trucha es una pieza clave
de los ecosistemas fluviales y forma parte de complejas redes tróficas. Es
presa habitual de nutrias, visones, garzas y cormoranes, como muestran algunas
de las imágenes facilitadas por la asociación.
En el laboratorio, el alumnado
pudo observar además anguilas y angulas, así como anfibios ligados a estos
ecosistemas, como salamandras y tritones. En el exterior, identificaron
especies vegetales emblemáticas de Asturias, como el acebo y el tejo.
¿Sabías que…?
El nombre “Maravayu” procede
de un cebo tradicional que imita la larva acuática de un insecto tricóptero,
que vive protegida en pequeños estuches tubulares fabricados con seda y restos
del entorno. Un ejemplo más de la estrecha relación entre biodiversidad,
conocimiento tradicional y conservación.
Educación, conservación y
emoción
Participar en este proceso ha
permitido al alumnado comprender el ciclo vital de la trucha, valorar la
fragilidad de los ecosistemas acuáticos y sentirse parte activa de su
conservación.
¡Qué bonito es ayudar a dar
vida a nuevos seres que, a su vez, darán vida a nuestro río!
La experiencia culminará en junio,
tras limpieza de la ribera del río, cuando este mismo alumnado colaborará
nuevamente con “El Maravayu” en la repoblación del río Aller a su paso por
Moreda, cerrando así un auténtico proyecto de aprendizaje-servicio ambiental.
Nuestro agradecimiento
Desde el IES Valle de Aller
queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Sabino Monje y a todas
las personas asociadas de “El Maravayu” por compartir, de forma
altruista y apasionada, su tiempo, su conocimiento y su ejemplar labor en
defensa de la biodiversidad de los ríos alleranos.
Gracias también por mostrar a
nuestro alumnado el valor del trabajo en equipo, el compromiso con el
territorio y un trato cercano y respetuoso que deja huella más allá del
aprendizaje científico.
Este tipo de colaboraciones
son un claro ejemplo de aprendizaje-servicio, donde el conocimiento
científico se une al cuidado del entorno y a la formación de una ciudadanía
crítica, responsable y comprometida con su medio.
¡Un aplauso por ser
auténticos guardianes de nuestros ríos! 👏🌊
Aprovechamos también la salida
en estas fechas navideñas para visitar el belén tradicional al aire libre,
situado bajo uno de los hórreos del pueblo de El Pino, y completar con
el repaso del patrimonio etnográfico asturiano que combina tradición, cultura
popular y entorno natural.





























No hay comentarios:
Publicar un comentario