viernes, 6 de febrero de 2026

Formación en buenos tratos, bienestar y estereotipos de género en todos los grupos del centro: una intervención clave en el IES VALLE DE ALLER

 



Dentro del marco del Plan de Coeducación del centro y en coherencia con la necesidad de intervenir de forma consciente en la socialización de género, el IES contó esta semana con la intervención de Iván Gómez Beltrán, historiador y Doctor en Género y Diversidad, formador en masculinidades, diversidad e igualdad y coordinador del Área de Formación de la asociación LGTBIA+ XEGA Asturies.



Iván Gómez ofreció, por grupos, a todo el alumnado de ESO y Bachillerato una formación titulada Buenos tratos, bienestar y estereotipos de género, centrada en analizar cómo los estereotipos influyen en la forma en que chicos y chicas se perciben a sí mismos, se relacionan con las demás personas y gestionan su bienestar emocional.



Qué son los estereotipos de género y por qué importan

Los estereotipos de género se presentaron como esos "caminos marcados" que la sociedad asocia a ser chico o chica. Sirven para indicar cómo se supone que debemos comportarnos y relacionarnos, y salirse de ese camino suele tener consecuencias sociales.

Se explicó que los estereotipos tienen tres componentes:

  • Conductual: lo que se espera que hagamos.
  • Cognitivo: cómo interpretamos el mundo y a las personas.
  • Relacional: cómo tratamos a quienes encajan en el estereotipo y a quienes se desvían de él.

Una idea clave fue que nadie encaja al 100 % en los estereotipos, lo que los convierte en una fuente constante de presión y malestar.



Masculinidades y presión constante: la metáfora del asno y la zanahoria

Para explicar cómo afectan los estereotipos de masculinidad a los chicos, se utilizó la metáfora del asno y la zanahoria: se le coloca una zanahoria delante, atada a un palo, que nunca llega a alcanzar. El ideal de “ser un hombre de verdad” funciona de forma similar: siempre hay una exigencia más, un nuevo requisito que cumplir.

A partir de preguntas directas al alumnado —¿qué crees que es ser chico?, ¿coincide con lo que tú querrías si no existieran estereotipos?— se reflexionó sobre cómo estos modelos condicionan decisiones, emociones y comportamientos.



Cuando salirse del estereotipo tiene consecuencias

Se abordó qué ocurre cuando alguien hace algo que “no es de chico” o “no es de chica”. La sanción social aparece con rapidez, muchas veces en forma de insultos, burlas o exclusión.

Se analizó especialmente el uso del insulto “maricón”, muy frecuente en la adolescencia. Se explicó que:

  • No se utiliza solo para atacar la orientación sexual.
  • Funciona como un mecanismo de control del género.
  • Castiga cualquier conducta asociada a lo considerado “femenino”: sensibilidad, miedo, error, cuidado, torpeza o falta de agresividad.

En este sentido, el insulto dice más del malestar y la necesidad de reafirmación de quien lo pronuncia que de la persona a la que va dirigido.

Durante la charla también se analizó un símil muy presente en redes sociales y conversaciones cotidianas, especialmente entre chicos jóvenes: el de la llave y el candado. Según este mensaje, “una llave que abre muchos candados es una llave maestra, pero un candado que se abre con muchas llaves es un candado malo”. Aplicado a las personas, refuerza una doble moral sexual claramente machista: a los chicos se les otorga prestigio por acumular experiencias sexuales, mientras que a las chicas se las desvaloriza por lo mismo. Este símil cosifica el cuerpo femenino, al presentarlo como un objeto que se desgasta o pierde valor, y transmite la idea de que el cuerpo de las chicas es algo que puede ser evaluado por otras personas. Además, encaja plenamente con los estereotipos de masculinidad que presionan a los chicos a demostrar constantemente su hombría. En definitiva, se trata de una herramienta más de control social basada en el miedo a salirse del camino marcado por los estereotipos de género.

El ejemplo del fútbol y del comportamiento adulto en gradas y campos ayudó a visibilizar cómo estas dinámicas se aprenden por imitación desde edades tempranas.

Un ejemplo claro de cómo operan los estereotipos de masculinidad lo encontramos en el caso del futbolista Borja Iglesias, quien recibió insultos y burlas en redes sociales simplemente por pintarse las uñas. Este tipo de reacciones evidencian cómo cualquier gesto que se aparte del modelo masculino tradicional activa mecanismos de control social basados en el ridículo y la homofobia. Su respuesta tranquila y firme, sin agresividad ni justificaciones, refuerza la idea de que la igualdad y la libertad personal no restan valor ni prestigio, sino que contribuyen a modelos de masculinidad más sanos y respetuosos.



Emociones, cuidados y desigualdades aprendidas

Se puso de manifiesto una diferencia clave en la socialización:

  • A los chicos se les suele negar la expresión de emociones como la tristeza o el miedo y se les exige autosuficiencia.
  • A las chicas se las educa para cuidar de las demás personas, a menudo en exceso.

Esta desigualdad conecta directamente con los conflictos actuales en relaciones y convivencias, y refuerza la idea de que los estereotipos son una carga para todas las personas.

Para apoyar la reflexión sobre masculinidades y estereotipos, existen recursos como el proyecto digital Bróders, dirigido a chicos jóvenes. En él, pueden explorar temas de relaciones, sexualidad, emociones y bienestar, en un espacio seguro y sin juicio. Este tipo de materiales complementa lo trabajado en el aula, ofreciendo referentes positivos y fomentando que los chicos puedan hablar de sus emociones y cuestionar los estereotipos que pesan sobre ellos. Proyectos como Bróders, que muestran que es posible ser hombre y practicar masculinidades igualitarias, respetuosas y empáticas.

 



Referentes, medios y cultura juvenil

Durante la sesión se trabajó con diversos materiales audiovisuales, entre ellos los vídeos “48 cosas que los chicos/chicas escuchan a lo largo de su vida”, que permitió identificar mensajes normalizados que refuerzan los estereotipos desde la infancia.





También se analizaron ejemplos de prensa deportiva, observando cómo las preguntas que se hacen a chicos y chicas son diferentes y cómo los propios chicos se sienten incómodos cuando se les interroga con las preguntas que suelen hacerse a las chicas.

Se aportaron referentes juveniles positivos, como IlloJuan o Ibai Llanos, mostrando que existen modelos alternativos de masculinidad alejados del machismo y la violencia.




Más allá del miedo: bienestar y libertad personal

Una de las ideas finales más potentes fue que cuando se pierde el miedo a los estereotipos, aparece la posibilidad de ser uno mismo. Todas las personas, independientemente de su género, desean ser queridas, cuidadas y tratadas con respeto, pero muchas veces no lo reconocen por miedo a ser dañadas o ridiculizadas.

Se abordaron también cuestiones actuales como la presión estética en redes sociales, especialmente intensa entre la juventud, que explica por qué muchas personas evitan subir imágenes propias a plataformas como Instagram.

Frente a discursos que enfrentan a chicos y chicas, esta formación apostó claramente por educar desde los buenos tratos, el bienestar y la corresponsabilidad, en plena coherencia con los principios del Plan de Coeducación del centroEste tipo de intervenciones refuerzan la línea de trabajo iniciada desde el Plan de Coeducación: nombrar los estereotipos, cuestionarlos y ofrecer al alumnado herramientas reales para vivir con mayor libertad, respeto y bienestar emocional.


 

En esta formación en igualdad y feminismo de Iván Gómez Beltrán con el alumnado ha funcionado mejor que otros enfoques porque:

  • No se habla “contra los chicos” (lo que suele generar rechazo entre adolescentes.), no generaliza (“los hombres sois…”), ni culpa colectivamente.
  • Se habla de lo que les duele a chicos y chicas.
  • Se cuestionan los estereotipos como una carga para todas las personas.
  • Se trabaja el bienestar, no la culpa.

Ese enfoque, además:

  • reduce la homofobia
  • mejora la convivencia
  • baja el uso del insulto
  • facilita que los chicos hablen de emociones
  • y no genera rechazo

Eso sí es feminismo aplicado a la educación, aunque no siempre se nombre así.





Aprovechamos para dejar el enlace en el que puedes descargar la guía de XEGA "Diversidad LGTBIAQ+ y buenos tratos en las aulas: herramientas educativas para personal docente", elaborada por Iván Gómez Beltrán. Esta guía pretende servir como un material para transformar las aulas en espacios de convivencia y buenos tratos y construir un mundo libre de violencias y discriminaciones.





























 

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