lunes, 12 de octubre de 2026

El IES Valle de Aller colaboró en un estudio de la Universidad de Oviedo sobre la brecha digital y la educación en Asturias

 




¿Tener un móvil, conectarse a Internet y utilizar la inteligencia artificial significaba estar preparado para aprender en un mundo digital? Esta fue una de las cuestiones que abordó el informe Brecha digital y educación de calidad en Asturias. Nuevos retos y exclusiones tecnológicas, en cuya elaboración colaboró el IES Valle de Aller durante el pasado curso.

La transformación digital ha cambiado nuestra forma de comunicarnos, acceder a la información y estudiar. Sin embargo, siguen existiendo importantes desigualdades en el acceso a los recursos tecnológicos y, especialmente, en las competencias necesarias para utilizarlos de manera crítica y responsable.

El pasado 10 de septiembre, la Universidad de Oviedo acogió la presentación oficial de este estudio, que analizó los retos y las nuevas formas de exclusión tecnológica presentes en las aulas asturianas.

 

Una investigación para comprender los desafíos educativos

El informe, promovido por Ayuda en Acción, financiado por la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo y elaborado por el grupo de investigación ieTIC-EVEA de la Universidad de Oviedo, estuvo dirigido y coordinado científicamente por Isabel Hevia Artime, junto con Aquilina Fueyo Gutiérrez, Gloria Braga Blanco, Santiago Fano Méndez y Juan Antonio Posada Corrales.

La investigación recogió las respuestas de 759 estudiantes de centros públicos asturianos de Educación Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional.

Sus resultados mostraron que la brecha digital ya no podía explicarse únicamente por la disponibilidad de dispositivos o de conexión a Internet. También influían las competencias digitales, la capacidad para verificar información, las condiciones de estudio y el acompañamiento recibido en el entorno familiar y educativo.

El estudio se vinculó directamente con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, centrado en garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad.

 

Cuatro conclusiones que invitaron a la reflexión

1. Ser nativo digital no significaba saber aprender con la tecnología

El informe cuestionó la idea de que las nuevas generaciones, por haber crecido rodeadas de pantallas, dominaban automáticamente todas las competencias digitales.

Manejar redes sociales o aplicaciones de entretenimiento no garantizaba saber contrastar fuentes, detectar información falsa, proteger los datos personales o utilizar herramientas digitales para resolver problemas académicos.

La investigación puso de manifiesto la importancia de una alfabetización digital que fuera más allá de las destrezas técnicas y fomentara el pensamiento crítico, la autonomía y la responsabilidad.

 

2. El teléfono móvil no siempre ofrecía las mejores condiciones para estudiar

Uno de los resultados más significativos fue que el 23 % del alumnado participante no disponía de ordenador propio en su hogar.

Para parte de estos estudiantes, el móvil se había convertido en una herramienta fundamental para realizar tareas escolares, consultar información y estudiar.

El informe también señaló que el 37 % del alumnado consultaba repetidamente el teléfono mientras hacía los deberes, mientras que el 31 % reconocía que la tecnología dificultaba su ritmo de estudio.

Estos datos evidenciaron la necesidad de reflexionar sobre los hábitos digitales, la atención y las desigualdades materiales que podían condicionar el aprendizaje.

 

3. La inteligencia artificial ya se había incorporado a la vida académica

La investigación constató que el 85 % del alumnado utilizaba inteligencia artificial para estudiar, porcentaje que alcanzaba el 94 % en 2º de Bachillerato.

Sin embargo, solo el 27 % afirmaba recibir formación habitual para utilizar la tecnología de manera crítica.

Esta diferencia puso de relieve la necesidad de enseñar a comprobar las respuestas generadas por la inteligencia artificial, identificar posibles errores y sesgos, proteger la privacidad y evitar que estas herramientas sustituyeran el razonamiento personal.

El estudio permitió constatar que el desafío educativo no consistía únicamente en incorporar nuevas herramientas, sino en aprender a utilizarlas de forma responsable.

 

4. La brecha digital también estaba presente en el entorno familiar

El informe reveló que el 48 % del alumnado indicaba que su familia no podía ayudarle a verificar contenidos en Internet.

Este resultado mostró que las desigualdades digitales no dependían exclusivamente de los recursos disponibles en los centros educativos, sino también del acompañamiento que cada estudiante recibía en casa.

La formación de las familias y la colaboración entre los centros educativos y su entorno se identificaron como elementos importantes para favorecer una educación más equitativa.

 

Seis propuestas para reducir la brecha digital

A partir de los resultados obtenidos, el informe planteó seis líneas de actuación:

  1. Formación digital para toda la comunidad educativa, con programas dirigidos al alumnado, al profesorado y a las familias.
  2. Alfabetización digital y mediática transversal, para aprender a contrastar fuentes, detectar bulos y analizar críticamente la información.
  3. Acceso equitativo a dispositivos y conectividad, con medidas de apoyo para quienes carecieran de los recursos necesarios.
  4. Formación crítica en inteligencia artificial, que permitiera comprender sus posibilidades, limitaciones, sesgos y riesgos.
  5. Formación permanente del profesorado, orientada a integrar la tecnología con sentido pedagógico y a favorecer la atención y el aprendizaje.
  6. Protección de la privacidad y de los datos personales, promoviendo una gestión responsable de la información y reduciendo la dependencia excesiva de plataformas privadas.

Estas propuestas subrayaron que la digitalización educativa debía ir acompañada de medidas que garantizaran la igualdad de oportunidades.

 

La participación del IES Valle de Aller

La colaboración del IES Valle de Aller durante el pasado curso permitió al centro participar en una investigación sobre una cuestión que afectaba directamente a la realidad educativa. Sus conclusiones ofrecieron elementos para seguir reflexionando sobre el papel de los centros educativos ante una transformación tecnológica que ha cambiado profundamente la manera de acceder a la información y de realizar las tareas académicas.

Desde el IES Valle de Aller, esta experiencia contribuyó a reforzar una reflexión fundamental: educar en una sociedad digital no consistía únicamente en enseñar a utilizar dispositivos, sino también en preparar al alumnado para comprender la tecnología, valorar la información y tomar decisiones responsables.

Por ello, el equipo de Nuevas Tecnologías (NNTT) del centro tendrá especialmente en cuenta las conclusiones y propuestas de este informe en el desarrollo del Proyecto Digital de Centro de este curso. El objetivo será seguir avanzando hacia un uso educativo de la tecnología más crítico, seguro y responsable, reforzando la alfabetización mediática, la formación en inteligencia artificial, la protección de la privacidad y la igualdad de oportunidades en el acceso y el aprovechamiento de los recursos digitales.

De este modo, los resultados de la investigación no se quedarán únicamente en una reflexión sobre la realidad educativa asturiana, sino que servirán también como referencia para orientar el trabajo del centro y contribuir a la mejora de sus prácticas digitales.

Porque la verdadera competencia digital no consiste en saber hacer clic, sino en saber por qué, para qué y con qué consecuencias lo hacemos.

 

Consulta el informe completo en

https://ayudaenaccion.org/uploads/2026/09/Informe-final-Brecha-Digital-y-ODS4_DEF_compressed.pdf

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