¿Tener un móvil, conectarse a Internet y utilizar la inteligencia
artificial significaba estar preparado para aprender en un mundo digital? Esta fue una
de las cuestiones que abordó el informe Brecha digital y educación de
calidad en Asturias. Nuevos retos y exclusiones tecnológicas, en cuya
elaboración colaboró el IES Valle de Aller durante el pasado curso.
La transformación digital ha cambiado nuestra forma de
comunicarnos, acceder a la información y estudiar. Sin embargo, siguen
existiendo importantes desigualdades en el acceso a los recursos tecnológicos
y, especialmente, en las competencias necesarias para utilizarlos de manera
crítica y responsable.
El pasado 10 de septiembre, la Universidad de Oviedo acogió la
presentación oficial de este estudio, que analizó los retos y las nuevas formas
de exclusión tecnológica presentes en las aulas asturianas.
Una investigación para comprender los desafíos educativos
El informe, promovido por Ayuda en Acción, financiado por la
Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo y elaborado por el grupo de
investigación ieTIC-EVEA de la Universidad de Oviedo, estuvo dirigido y
coordinado científicamente por Isabel Hevia Artime, junto con Aquilina Fueyo
Gutiérrez, Gloria Braga Blanco, Santiago Fano Méndez y Juan Antonio Posada
Corrales.
La investigación recogió las respuestas de 759 estudiantes de
centros públicos asturianos de Educación Secundaria, Bachillerato y Formación
Profesional.
Sus resultados mostraron que la brecha digital ya no podía
explicarse únicamente por la disponibilidad de dispositivos o de conexión a
Internet. También influían las competencias digitales, la capacidad para
verificar información, las condiciones de estudio y el acompañamiento recibido
en el entorno familiar y educativo.
El estudio se vinculó directamente con el Objetivo de Desarrollo
Sostenible 4, centrado en garantizar una educación inclusiva, equitativa y de
calidad.
Cuatro conclusiones que invitaron a la reflexión
1. Ser nativo digital no significaba saber aprender con la
tecnología
El informe cuestionó la idea de que las nuevas generaciones, por
haber crecido rodeadas de pantallas, dominaban automáticamente todas las
competencias digitales.
Manejar redes sociales o aplicaciones de entretenimiento no
garantizaba saber contrastar fuentes, detectar información falsa, proteger los
datos personales o utilizar herramientas digitales para resolver problemas
académicos.
La investigación puso de manifiesto la importancia de una
alfabetización digital que fuera más allá de las destrezas técnicas y fomentara
el pensamiento crítico, la autonomía y la responsabilidad.
2. El teléfono móvil no siempre ofrecía las mejores condiciones
para estudiar
Uno de los resultados más significativos fue que el 23 % del
alumnado participante no disponía de ordenador propio en su hogar.
Para parte de estos estudiantes, el móvil se había convertido en
una herramienta fundamental para realizar tareas escolares, consultar
información y estudiar.
El informe también señaló que el 37 % del alumnado consultaba
repetidamente el teléfono mientras hacía los deberes, mientras que el 31
% reconocía que la tecnología dificultaba su ritmo de estudio.
Estos datos evidenciaron la necesidad de reflexionar sobre los
hábitos digitales, la atención y las desigualdades materiales que podían
condicionar el aprendizaje.
3. La inteligencia artificial ya se había incorporado a la vida
académica
La investigación constató que el 85 % del alumnado utilizaba
inteligencia artificial para estudiar, porcentaje que alcanzaba el 94 %
en 2º de Bachillerato.
Sin embargo, solo el 27 % afirmaba recibir formación habitual
para utilizar la tecnología de manera crítica.
Esta diferencia puso de relieve la necesidad de enseñar a comprobar
las respuestas generadas por la inteligencia artificial, identificar posibles
errores y sesgos, proteger la privacidad y evitar que estas herramientas
sustituyeran el razonamiento personal.
El estudio permitió constatar que el desafío educativo no consistía
únicamente en incorporar nuevas herramientas, sino en aprender a utilizarlas de
forma responsable.
4. La brecha digital también estaba presente en el entorno familiar
El informe reveló que el 48 % del alumnado indicaba que su
familia no podía ayudarle a verificar contenidos en Internet.
Este resultado mostró que las desigualdades digitales no dependían
exclusivamente de los recursos disponibles en los centros educativos, sino
también del acompañamiento que cada estudiante recibía en casa.
La formación de las familias y la colaboración entre los centros
educativos y su entorno se identificaron como elementos importantes para
favorecer una educación más equitativa.
Seis propuestas para reducir la brecha digital
A partir de los resultados obtenidos, el informe planteó seis
líneas de actuación:
- Formación digital para toda la comunidad
educativa, con programas dirigidos al alumnado, al
profesorado y a las familias.
- Alfabetización digital y mediática
transversal, para aprender a contrastar fuentes,
detectar bulos y analizar críticamente la información.
- Acceso equitativo a dispositivos y
conectividad, con medidas de apoyo para quienes
carecieran de los recursos necesarios.
- Formación crítica en inteligencia
artificial, que permitiera comprender sus
posibilidades, limitaciones, sesgos y riesgos.
- Formación permanente del profesorado,
orientada a integrar la tecnología con sentido pedagógico y a favorecer la
atención y el aprendizaje.
- Protección de la privacidad y de los datos
personales, promoviendo una gestión responsable de
la información y reduciendo la dependencia excesiva de plataformas
privadas.
Estas propuestas subrayaron que la digitalización educativa debía
ir acompañada de medidas que garantizaran la igualdad de oportunidades.
La participación del IES Valle de Aller
La colaboración del IES Valle de Aller durante el pasado curso
permitió al centro participar en una investigación sobre una cuestión que
afectaba directamente a la realidad educativa. Sus conclusiones ofrecieron
elementos para seguir reflexionando sobre el papel de los centros educativos
ante una transformación tecnológica que ha cambiado profundamente la manera
de acceder a la información y de realizar las tareas académicas.
Desde el IES Valle de Aller, esta experiencia contribuyó a reforzar
una reflexión fundamental: educar en una sociedad digital no consistía
únicamente en enseñar a utilizar dispositivos, sino también en preparar al
alumnado para comprender la tecnología, valorar la información y tomar
decisiones responsables.
Por ello, el equipo de Nuevas Tecnologías (NNTT) del centro tendrá
especialmente en cuenta las conclusiones y propuestas de este informe en el
desarrollo del Proyecto Digital de Centro de este curso. El objetivo
será seguir avanzando hacia un uso educativo de la tecnología más crítico,
seguro y responsable, reforzando la alfabetización mediática, la formación en
inteligencia artificial, la protección de la privacidad y la igualdad de
oportunidades en el acceso y el aprovechamiento de los recursos digitales.
De este modo, los resultados de la investigación no se quedarán
únicamente en una reflexión sobre la realidad educativa asturiana, sino que
servirán también como referencia para orientar el trabajo del centro y
contribuir a la mejora de sus prácticas digitales.
Porque la verdadera competencia digital no consiste en saber hacer
clic, sino en saber por qué, para qué y con qué consecuencias lo hacemos.
Consulta el informe completo en
https://ayudaenaccion.org/uploads/2026/09/Informe-final-Brecha-Digital-y-ODS4_DEF_compressed.pdf


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